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«Encuentro sobre la Identidad y Misión de las universidades católicas en el XX aniversario de la Ex corde Ecclesiae»
Entre los días 7 y 8 de septiembre se desarrolló en San José el encuentro: «Identidad y Misión de las universidades católicas en el XX aniversario de la Ex corde Ecclesiae». El evento fue organizado por el Centro de Estudios Católicos (CEC) en conjunto con la Comisión de Cultura de la Conferencia Episcopal de Costa Rica y con las tres principales universidades católicas del país: Universidad Juan Pablo II; Universidad Católica de Costa Rica y Universidad De La Salle.
El día 7 se realizó en la Universidad Católica de Costa Rica el conversatorio-taller titulado “¿Cómo ofrecer una educación verdaderamente católica que impacte en la cultura?” en el que se dialogó en torno a la estructura académica administrativa como instrumento para guiar la dirección católica de una universidad buscando la fidelidad a su identidad y misión.

La actividad contó con la participación de los consejos directivos de las universidades católicas así como con algunos otros representantes del personal administrativo y docente de estos centros de enseñanza. El expositor principal y conductor del conversatorio-taller fue el Dr. Max Bonilla, laico casado, Licenciado en Sagrada Escritura del Instituto Bíblico de Roma y Doctor en Teología Bíblica por la Universidad Gregoriana, quien hasta hace poco era Vicerrector Asuntos Académicos de la Universidad de Steubenville, Ohio y que acaba de ser comenzar a trabajar como Vicepresidente para Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Ávila.
El mismo Dr. Bonilla tuvo a su cargo la primera ponencia de la actividad central del Encuentro que se realizó al día siguiente. Esta ponencia tuvo como título: «Identidad y misión de las universidades católicas a la luz de la Ex corde Ecclesiae». La exposición estuvo centrada en las cuatro características esenciales de catolicidad que la Ex corde Ecclesiae señala que debe tener toda universidad católica: 1) una inspiración cristiana por parte, no sólo de cada miembro, sino también de la comunidad universitaria como tal; 2) una reflexión continua a la luz de la fe católica, sobre el creciente tesoro del saber humano, al que trata de ofrecer una contribución con las propias investigaciones; 3) la fidelidad al mensaje cristiano tal como es presentado por la Iglesia; 4) el esfuerzo institucional al servicio del pueblo de Dios y de la familia humana en su itinerario hacia aquel objetivo trascendente que da sentido a la vida.

El Dr. Max Bonilla fue explicando cada una de estas características señalando sus implicancias y exigencias concretas. Insistió en la misión fundamental de las universidades católicas de anunciar a Cristo, Verbo de Dios hecho hombre, como una Persona y como acontecimiento verificable de nuestra historia y presentarlo especialmente en los niveles de la investigación y de la enseñanza superior. Resaltó también la importancia de fomentar el diálogo cultural pero siempre en el marco de llegar juntos al encuentro de la Verdad que es Cristo mismo para lo cual recordó la importancia de la Encíclica Fides et ratio como complementaria de la Ex corde Ecclesiae. También en relación a este mismo tema subrayó la necesidad imperiosa de que la enseñanza de la universidad católica sea siempre fiel al Magisterio de la Iglesia. Finalmente destacó que la universidad católica debía tener un impacto en el mundo tanto a través de la formación de las personas que lo han de transformar en el futuro como a través de su propia acción institucional directa a través de la investigación y producción intelectual.
La segunda ponencia del día tuvo como título «Fe y cultura hoy» y estuvo a cargo de Mons. Vittorino Girardi, Obispo de Tilarán y Presidente de la Comisión de Cultura de la Conferencia Episcopal de Costa Rica. Mons. Girardi comenzó por definir cultura, siguiendo de cerca la Gaudium et spes y sobre todo el documento de Puebla, como «el modo particular como, en un pueblo, los hombres cultivan su relación con la naturaleza, entre sí mismos y con Dios de modo que pueden llegar a un nivel verdadera y plenamente humano». A partir de aquí concluyó la necesidad de comprender lo que es el ser humano para comprender lo que es y debe ser la cultura. Desarrollando la clave fundamental de que el ser humano es «imagen y semejanza de Dios» según Génesis 1,26 a través de citas de varios Padres de la Iglesia que puso en comparación con otras de filósofos modernos insistió en el carácter libre del ser humano, abierto a una infinitud de posibilidades pero llamado a participar en la naturaleza divina.

Establecido esto, el Obispo de Tilarán pasó a señalar algunos de los desafíos más importantes a los que resulta necesario responder desde la fe en la cultura de hoy. Destacó que el cristianismo nunca “está de moda” porque debe cumplir una función crítica y orientadora frente a las realidades del mundo. En ese sentido insistió en la importancia de que tanto las personas como las instituciones —y desde luego las universidades— sean fieles a la propia identidad católica en su ser, pronunciarse y actuar para responder al mundo de hoy y puso el ejemplo de los santos como aquellos que mejor habían sabido dialogar con la cultura desde una plena coherencia con la fe entrando muchas veces en conflicto con el mundo pero paradójicamente impactando de manera profunda y duradera en él.
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